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La destrucción creativa de la actividad emprendedora
18-11-2011  |  Innovar y crear valor implica cambiar un orden establecido. Desafíos del que vé la oportunidad y la desarrolla, aun sin contar con todos los recursos.

El término entrepreneurship encuentra sus raíces en el verbo francés entreprendre y en la palabra alemana unternehmen, cuyo significado es “hacer algo” undertake en inglés. El emprendedor o entrepreneur, según lo definió el economista francés J.B. Say en 1800, “mueve recursos económicos desde un área de baja productividad a un área de mayor productividad y mayor campo”. Say fue quien acuñó el término entrepreneur, pero no definió quién es un emprendedor.

La definición moderna de entrepreneurship fue introducida por Joseph Schumpeter in 1934. Fue Schumpeter el primero que volvió a Say. En su clásico “La teoría del dinamismo económico” (1911) rompió con los economistas tradicionales y sostuvo que el dinamismo desequilibrante provocado por los entrepreneurs innovadores es la causa de una economía sana y pujante, mucho más que el equilibrio y la optimización de los recursos. Fue él quien primero asoció la actividad emprendedora con la innovación.

Los académicos Carton, Hofer y Meeks (1998) proveen una definición operativa muy interesante sobre entrepreneurship. “Entrepreneurship es la persecución de una oportunidad e involucra la creación de una organización con la expectativa de crear valor. El emprendedor es la persona o grupo de personas que identifica la oportunidad, consigue los recursos necesarios, crea y es responsable por la performance de esa nueva organización”.

Por lo tanto, el entrepreneurship es el medio por el cual se forman las nuevas organizaciones con el resultado de crear trabajo y riqueza. Esas empresas que son organizaciones humanas generan bienes y servicios para la sociedad.

El entrepreneurship es un proceso dinámico y descansa en la teoría que ve al cambio como algo normal y saludable, y siente que la mayor tarea en la sociedad y, especialmente en la economía, consiste en hacer las cosas en forma diferente. De allí la concepción de Joseph Schumpeter de la acción del entrepreneur como “destrucción creativa”.

Los emprendedores crean algo nuevo, diferente, cambian valores.

Innovación es desarrollo

Podrían esbozarse muchas definiciones de emprendedor, pero una manera simple de describirlo es, como una persona que crea un valor que antes no existía. El emprendedor es alguien que ve o busca una oportunidad (no la espera) y que encuentra la forma de transformarla en una realidad exitosa, sin contar con todos los recursos al momento de llevar su idea a la práctica. 

Ideas hay muchas, oportunidades un poco menos, pero ideas que capturen verdaderas oportunidades y que logren implementarse con éxito, son escasas.

En el corazón del proceso emprendedor está el espíritu innovador. Los emprendedores crean riqueza a través de la innovación. Los emprendedores perciben las oportunidades, las “sienten”, toman los riesgos frente a la incertidumbre, para abrir nuevos mercados, diseñar nuevos productos y desarrollar procesos innovadores.

Los emprendedores aprenden a practicar “innovación sistemática”. No esperan la “brillante idea” que los hará millonarios o cambiará al mundo. Sin embargo, cualquiera sea su motivación, plata, poder, fama o reconocimiento, siempre tratan de crear valor y de hacer una contribución.

Esa innovación crea recursos. No existe el recurso hasta que el hombre encuentra el uso de algo en la naturaleza y a partir de allí comienza a tener valor económico. Hasta que esto ocurre, un mineral es solamente una roca más. Como nos recordaba Peter Drucker en su libro “Innovation and Entrepreneurship”, la penicilina era una peste y no un recurso hasta que el Dr. Alexander Fleming, en Londres en 1920, descubrió que esta peste era justamente el matador de bacterias que tanto se estaba buscando. Esto mismo puede aplicarse a los recursos económicos y sociales. No hay mayor recurso económico que el “poder de compra”. Pero ese poder de compra fue también producto de un entrepreneur innovador. El granjero americano no tenía poder de compra en el siglo 19 y, por lo tanto, no podía comprar maquinaria agrícola porque no podía pagarla. Hasta que uno de los inventores de máquinas cosechadoras, Cyrus McCormick, inventó el sistema de pago en cuotas. A partir de allí los agricultores pudieron comprar la maquinaria y pagarla con el producto de sus cosechas. El libro de texto, el contenedor, el hospital, son innovaciones, que no necesariamente son técnicas, pero que producen un fuerte impacto económico y social. El managemet como "conocimiento útil" que permite organizar personas con diferentes capacidades y conocimientos para lograr un resultado común fue una de las principales innovaciones del siglo 20, como nos señala Drucker.

Capacidad de transformación

En el origen de toda empresa es condición necesaria, pero no suficiente, la existencia de las competencias emprendedoras, aquellas que hacen que un emprendedor perciba las oportunidades, esté motivado para capturarlas, asuma el riesgo de poner en marcha un emprendimiento. Luego, para efectivamente transformar esa idea en un emprendimiento hacen falta las competencias empresarias para obtener y alinear los recursos necesarios, integrando personas, ideas, información, capital, infraestructura, tecnología, implementando el modelo de negocio con el que se busca capturar la oportunidad. Y por último, hacen falta las competencias gerenciales que son indispensables en la etapa de consolidación y crecimiento de la empresa, que permiten administrar eficientemente los recursos. En realidad, todas estas competencias son necesarias en forma recurrente en toda la vida de unaempresa, ya que ésta debería estar siempre recreándose, repensándose y, al mismo tiempo, consolidando su crecimiento.

Así,el emprendedor que va transformándose en empresario y el empresario que nunca deja de ser un emprendedor, se convierten en agentes de cambio en la sociedad, creador de empleo y de bienestar, factor de innovación, comprometido con la comunidad, con pasión por su tarea, con iniciativa creadora, con vocación de servicio, con visión global.

Este “espíritu emprendedor”, con su permanente búsqueda de oportunidades, debería estar presente no sólo en la creación de nuevas empresas que le otorgan el dinamismo necesario a la economía, sino también en las grandes corporaciones ya existentes, y en todas las instituciones de la sociedad, tanto públicas como privadas, con o sin fines de lucro.

El desarrollo económico

La actividad emprendedora, es un importante factor que contribuye al bienestar económico de un país, tanto en términos de crecimiento la oportunidad, consigue los recursos necesarios,crea y es responsable por la performance de esa nueva organización”.

La actividad emprendedora, es un importante factor que contribuye al bienestar económico de un país, tanto en términos de crecimiento económico como de creación de empleo. Promover y favorecer la dinámica emprendedora en un país debe ser un elemento clave en cualquier intento o compromiso de los gobiernos y las instituciones para impulsar el bienestar económico. Un país sin una alta tasa de nacimientosde nuevas empresas está comprometiendo el futuro de su economía. Los países capaces de regenerar el stock de sus negocios y empleos y de acomodar la volatilidad y la turbulencia en su actividad emprendedora, está mejor posicionado para competir en el mundo global. Este es el dinamismo emprendedor o la “creación destructiva” de la que hablaba Joseph Schumpeter hace 70 años.

En casi todas las economías desarrolladas, las nuevas y pequeñas empresas representan el 99 por ciento del total de empresas. Un estudio reciente de los países de la Unión Europea sugiere que el 83 por ciento de la variación anual del PBI se explica por los ingresos por ventas de las empresas más pequeñas, sobrepasando el crecimiento de las empresas más grandes. Donde la información está disponible, se descubre que las firmas pequeñas y nuevas son la mayor fuente de nuevos puestos de trabajo. A pesar de la evidencia empírica de que la actividad emprendedora hace una diferencia en el bienestar económico, hay escasa comprensión de:

  • cómo el proceso hace la diferencia,
  • cuánta diferencia hace y
  • qué factores específicos incrementan el nivel de actividad emprendedora en un país.

Determinantes de las oportunidades El nivel de actividad emprendedora es una función del grado en que los individuos reconocen las oportunidades existentes, y tienen la capacidad –motivación y habilidades– de explotarlas. Por lo tanto, la interacción entre las oportunidades percibidas y la capacidad emprendedora para alcanzarlas dará lugar a un mayor número de empresas nuevas y puestos de trabajo. A medida que se crean más empresas y empleos, es lógico que también haya mayor mortalidad de empresas y de empleos. La turbulencia de firmas y puestos de trabajo es lo que usualmente se denomina la dinámica de los negocios que, en general y según su intensidad, acompaña al crecimiento económico.

Este proceso emprendedor está influenciado por las condiciones generales del contexto nacional y por condiciones específicas que afectan más directamente a la actividad emprendedora. Desde el punto de vista nacional, influyen en la actividad emprendedora factores como el rol del gobierno y las instituciones financieras, los niveles de investigación y desarrollo, la calidad de la infraestructura física, la eficiencia del mercado laboral y la fortaleza de las instituciones legales y sociales. Otras variables del contexto emprendedor son la disponibilidad de recursos financieros para las empresas nuevas, políticas y programas del gobierno diseñados para apoyar los emprendimientos, educación y capacitación en entrepreneurship, efectividad en los mecanismos de transferencia de tecnología y acceso a servicios profesionales como abogados y contadores

Generar dinámica

¿Qué necesita la Argentina y América Latina para crecer? Probablemente sea la pregunta más estudiada por intelectuales, políticos y empresarios. La respuesta varía ligeramente según la perspectiva, pero en general, ronda siempre por los mismos senderos: políticas estables, educación, mayor inversión, empleo, tecnología e igualdad de oportunidades. Sin embargo, pocas veces se menciona una actividad imprescindible que es, sin duda, parte de la respuesta: el entrepreneurship.

En una época en la cual la incertidumbre nos rodea, se necesita contar con los emprendedores para salir adelante. Estos crean riqueza a través de la innovación: transforman personas, ideas y recursos en una empresa.

Las transformaciones globales y regionales están marcando una transición turbulenta desde un contexto económico previsible hacia un espacio inédito donde se multiplican situaciones que desafían las actividades y los productos y servicios que las empresas crean, producen y ponen a disposición de la sociedad.

Entonces, ¿cómo prepararse para este entorno desconocido? ¿Con qué principios estratégicos organizar una oferta competitiva en estos mercados? Y, ¿cuáles son las nuevas competencias personales a desarrollar para entender y operar en contextos inestables? En este espacio y en este momento histórico, se están gestando tanto las oportunidades de crecimiento como las amenazas a la actividad de las organizaciones. De la capacidad de los recursos humanos tanto de las empresas como de los gobiernos para explorar alternativas de desarrollo, ampliar visión estratégica, diseñar valor en productos y servicios y gestionar con herramientas dinámicas las decisiones- dependerá la opción de ser protagonistas o simples espectadores de la complejidad del incipiente siglo 21.

Silvia Torres Carbonell

Directora de Centro Emprendedores del IAE

Directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, Business School. Directora del GEM Argentina. Miembro del Board de Endeavor Argentina. Miembro fundador del Club de Business Angels de Antiguos del IAE. Miembro del Board de la Asociación Latinoamericana de redes de Inversionistas Ángeles.